Aerotermia vs caldera de gas: coste, ahorro y emisiones (2026)

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Aerotermia vs caldera de gas: coste, ahorro y emisiones


La caldera de gas lleva décadas siendo la reina del cuarto de calderas, pero se le acaban los argumentos y el último asalto lo tiene cuesta arriba. La razón es puro consumo: la aerotermia gasta entre un 40% y un 60% menos de energía que una caldera de gas de condensación para dar la misma calefacción y agua caliente. Le bastan 3 kWh de electricidad para poner en casa los mismos 12 kWh de calor que la caldera saca quemando combustible, y de paso elimina por completo las emisiones de CO₂ dentro de tu vivienda. Su punto débil, y no es menor, es que arrancar cuesta más caro. Esta es la comparativa, partida por partida.

Repasa antes la guía completa de aerotermia y el precio de instalarla.

Rendimiento: mover calor vs quemar combustible

Una caldera de gas de condensación, de las buenas, alcanza un rendimiento del 90–109%: es casi todo lo que da de sí quemar gas. La aerotermia juega en otra liga porque no quema nada — transporta el calor que ya está en el aire —, y por eso ofrece rendimientos estacionales del 300–510% (COP de 3,0 a 5,1). Con la misma energía útil sobre el radiador, una gasta una fracción de lo que gasta la otra. Ahí se decide casi todo.

Aerotermia vs caldera de gas: coste, ahorro y emisiones (2026)

Coste de funcionamiento (vivienda de 120 m²)

Llevado al recibo anual, y sumando las emisiones que cada sistema deja dentro de casa, el duelo queda así:

Sistema Coste anual Rendimiento Emisiones de CO₂ in situ
Aerotermia (COP 4,0) ~675 € 300–510% Cero
Caldera de gas de condensación ~1.333 € 90–109% Altas
Caldera de gasóleo ~2.437 € 80–85% Muy altas

La columna del coste anual es la que manda la conversación: el gas casi dobla a la aerotermia, y el gasóleo la triplica de largo.

Inversión y amortización

Aquí la caldera se defiende. Instalar aerotermia cuesta más de entrada (10.000–16.000 € de media en unifamiliar) frente a una caldera de gas (2.500–4.500 €). Pero ese sobrecoste no se queda quieto: el ahorro de cada factura lo va comiendo hasta amortizar la diferencia en 5–8 años frente al gasóleo y 8–10 años frente al gas natural, y el reloj corre más rápido si sumas placas solares y subvenciones. Quien haya visto una factura de gasóleo en una casa grande sabe que ese plazo, en la práctica, se acorta.

Normativa: el gas fósil tiene los días contados

Y por si el dinero no bastara, la ley empuja en la misma dirección. La Directiva europea (EPBD) impulsa la retirada de las calderas fósiles: desde 2028, la obra nueva residencial deberá ser de cero emisiones in situ, y desde 2030 las viviendas con calificación baja (F y G) no podrán venderse ni alquilarse sin reforma. La aerotermia es el sistema validado para alcanzar directamente la clase A o B, así que instalarla es también asegurar el valor de la casa.

Preguntas frecuentes

¿Es más barata de mantener que una caldera de gas?

Sí. El mantenimiento anual es similar (~100–180 €), pero la aerotermia evita las inspecciones periódicas de la instalación de gas.

¿Qué riesgos elimina?

Fugas de gas, acumulación de monóxido de carbono, explosiones y llamas: la aerotermia no quema combustible.

¿Se puede hacer un sistema híbrido?

Sí, la aerotermia puede cubrir el 90% del año y dejar la caldera existente como apoyo en los días más fríos.

¿Merece la pena cambiar si mi caldera de gas es nueva?

Si es reciente, quizá compense esperar; pero ten en cuenta la normativa y el ahorro a largo plazo antes de reinvertir en gas.